Al inicio del trámite para ser instructor ante la DGMN, el postulante necesita la carta de un Representante de Estilo. Esta figura, según el Decreto N.º 42, es un instructor con un grado específico de maestría y experiencia, lo que corresponde a un individuo dentro de la comunidad marcial. Se trata de Cinturones Negros Cuarto Dan o superior cuya función es actuar como aval ante la autoridad militar.
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El comandante primero Manuel San Cristóbal del Regimiento N°6 de Chacabuco indica que el representante se encarga de dar «fe de que esa persona tiene las capacidades para poder presentarse como instructor».
San Cristóbal, encargado del control y fiscalización de las artes marciales en la octava y novena región plantea que son los representantes de estilo quienes evalúan un plan de entrenamiento y deciden si avalan o no al postulante. En conclusión, una persona no puede ser instructora de artes marciales en Chile si no está avalada con la carta del representante.
Esta exclusividad en el inicio de la tramitación ha llevado a declaraciones sobre la existencia de un mercado de cartas. Exponentes del Jiu-jitsu en Chile, como Francisco Maldonado, instructor cinturón negro de Jiu-Jitsu oriundo de Magallanes, sostienen que la obtención de estas cartas se ha desvirtuado, convirtiéndose en ocasiones en una transacción económica.
Estos dichos sobre «compras de cartas» se repiten en otras zonas del país. Eduardo Báez, instructor y líder del dojo Cicero Costha Valparaíso, acusa que el acceso a las cartas, en ocasiones, es por un monto de dinero. Otra persona que se suma al discurso es la competidora Florás, ella recuerda haber sido testigo de esta práctica. Por otro lado, Roberto Pincheira en Concepción, confirma esta información y la califica como «literalmente un negocio».
PROFESOR ALLIANCE JIU-JITSU
PUNTA ARENAS
PROFESOR CICERO COSTHA
VALPARAÍSO
CAMPEONA MUNDIAL CINTURÓN NEGRO
VALPARAÍSO
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Este mercado irregular no es exclusivo del Jiu-Jitsu Brasileño, sino una práctica que se repite en distintas disciplinas. F.C. —uso de siglas para resguardar su identidad— entrenó Krav Maga desde los 14 años hasta alcanzar el grado de Cinturón Negro Segundo Dan. Sin embargo, cuando quiso iniciar el trámite formal ante la DGMN para registrarse como instructor, descubrió que el aval del representante de estilo iba de la mano con múltiples cobros.
F.C. recuerda que, “dentro de los requisitos era pagar una inscripción anual para estar bajo el nombre de la organización, que eran como aproximadamente 500, 600 lucas”. A esto se sumaba un pago mensual constante por el respaldo de la firma.
El maestro de Krav Maga menciona que, si uno no pagaba y hacía clases, el representante acusaba a la autoridad sobre los hechos. “Tendía a llamar a fiscalización, denunciaba que estaban haciendo clases de tal disciplina en donde la persona no está autorizada porque no está bajo su nombre y solamente él tiene el poder para hacer las clases”.
Ante estas exigencias y los montos excesivos, F.C. no solo abandonó su objetivo de enseñar, sino que incluso dejó el Krav Maga de lado. “Me dio lata, como te dije, me desencanté de la disciplina y dejé las artes marciales por dos años”.
Otra persona que afirma saber de esta venta de cartas es el instructor de Tai Chi Alejandro Oliva. El maestro lleva décadas entrenando el arte marcial y es profesor de Tai Chi desde el 2002. Oliva menciona que, si bien su centro cuenta con el respaldo de una organización grande y están «limpios» de estas prácticas, es un secreto a voces al que muchos colegas se ven sometidos.
“Yo conozco a alguien que tuvo que pedirle a otro centro, que era un representante de estilo, que lo avalara y tuvo que pagarle para que le pasara la carta e inscribirse” comentó Oliva. Para el instructor, la responsabilidad recae en el propio diseño de la normativa, “estas leyes, cuando están muy amarradas, llevan a eso. Llevan a que tú tengas que pagar para que alguien te avale».
Diferentes personas, diferente arte marcial, pero el mismo relato. La falta de regulación sobre los criterios de los representantes permite la venta, transformando un requisito de seguridad nacional en un negocio donde el aval depende del pago y no necesariamente de la idoneidad técnica del instructor.
Desde la vereda fiscalizadora, el comandante primero Manuel San Cristóbal junto al Suboficial Cesar García Fernández, admitieron estar conscientes de que este tipo de negociaciones ocurren bajo la mesa entre los representantes y los solicitantes.
Sin embargo, la institución reconoce sus limitaciones: al tratarse de un acuerdo entre privados –como ellos se refieren a los representantes- previo al ingreso de los papeles a la DGMN, los fiscalizadores carecen de herramientas normativas para intervenir, investigar o sancionar el lucro con un documento que, solo debería dar fe de las capacidades marciales.
– Comandante primero Manuel San Cristóbal:
«Igual que el maltrato a la mujer, existe pero nadie lo denuncia…»
El problema del mercado de cartas es una realidad conocida por la plana mayor de la DGMN en Santiago. Sandro Bertolotto, encargado nacional de Artes Marciales de la institución, tras preguntarle por el mercado negro de cartas, admite abiertamente la existencia de este lucro irregular en el proceso de inscripción. “Estamos en conocimiento, sí”.
Sin embargo, a pesar de esta confesión oficial, la respuesta del Estado frente a los cobros de los representantes de estilo es mínima. Por parte del Ministerio de Defensa no hubo ningún tipo de respuesta.
Por otro lado, al consultarle qué medidas concretas han tomado para prevenir que estos garantes se aprovechen de su posición monopólica, Bertolotto reveló que la fiscalización se reduce a un formalismo en el papeleo. «El formato de la carta… dice que la entrega de dicha carta no tuvo costo asociado». Sin embargo y como se puede ver en la carta que entregó el regimiento Chacabuco, dicha frase no es mencionada.
–Esa es una medida que nosotros hemos tomado para que efectivamente no exista un lucro de la actividad a través del requisito establecido – menciona Bertolotto
– ¿Y han tomado alguna otra medida aparte de solo escribir que no existe ningún lucro detrás?
– No
A pesar de justificarse en que es un tratado de privados y que no cuentan con las facultades para poder para intervenir, el exfiscal militar Rodrigo Vera asegura, en base a lo descrito en el decreto 42, que la DGMN cuenta con amplias atribuciones y que podrían actuar “de oficio y sin esperar denuncias” frente a las acusaciones de compra de cartas.
En el caso de Manuel Plaza como todo instructor validado, se necesitó del visto bueno de un representante de Estilo. El hombre que firmó los papeles para la inscripción de Plaza fue Víctor Vásquez. Según menciona el líder de Ranas, él quedó inscrito a través de un proceso que llamó homologación.
–En mi caso, yo cuando pasé a cinturón café, yo hice esa tramitación.-plantea Plaza
– Pero legalmente debería ser el cinturón negro con dos grados.
-Pero yo hice… hay un documento que te homologa los cinturones en relación a la trayectoria y a los años que tú has practicado el deporte.- afirma Plaza
Tras preguntarle por la homologación y señalarle que la ley no contempla dicha excepción, Plaza cambió de actitud. Se puso nervioso, sacó su celular y comenzó a buscar información. «Mira, dame un momento… sí, dame un momento». Se excusó. Dijo que había cambiado de teléfono y que no manejaba el sustento de su propio permiso. Derivó la responsabilidad: «esa información yo sé que el profesor Víctor Vázquez la maneja al revés y al derecho… pero como te digo, yo no».
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Víctor Vásquez, líder de RF, es un referente histórico del Jiu-Jitsu en Chile. Actualmente ostenta el rango de Cinturón Negro 5º Grado, siendo uno de los graduados más antiguos del país. Se destacó como competidor internacional abriendo camino en Brasil y hoy figura como representante oficial de la marca Koral Fight Co.
Su carrera enfrenta un quiebre mediático ligado a las MMA. Fue entrenador y pareja de la luchadora Gloria Bravo, quien en 2017 lo denunció ante la justicia por violencia intrafamiliar. La difusión pública de videos de las agresiones generó un fuerte rechazo social que marcó su reputación de forma permanente.
Historia de violencia de Víctor Vásquez | Fuente TVN
Francisco Ahumada Venegas es un abogado y figura conocida en San Antonio, donde ejerció como Director Jurídico del municipio. Su trayectoria pública se cruza con su pertenencia a la Masonería.
Su gestión enfrentó serios cuestionamientos. En 2015, Contraloría acreditó que litigaba causas privadas en horario laboral y dilataba sumarios internos. Además, se vio envuelto en polémicas por nepotismo al cuestionarse contratos de su hermano y la falsa presentación de su pareja como abogada.
En lo deportivo, es instructor de Jiu-Jitsu Brasileño. Sin embargo, su grado de 4º Dan es técnicamente cuestionable. Era cinturón negro en 2018, los tiempos reglamentarios no alcanzan para dicho rango hoy, sugiriendo una homologación no estándar.
Samir Dorado es un destacado artista marcial y ex artista circense oriundo de Valparaíso. Es ampliamente respetado por ser el pionero que introdujo el Jiu-Jitsu Brasileño (BJJ) en la V Región y el país. Hoy tiene cinturón negro cuarto Dan.
Su trayectoria comenzó a los 14 años como el payaso «Cototyn», actuando en circos legendarios como «Las Águilas Humanas» y en TV. Buscando Viajó a Brasil para formarse en la academia Gracie Humaitá. Fue de los primeros chilenos en traer ese conocimiento directo de la fuente.
Hoy se dedica a la enseñanza de artes marciales y defensa personal, mezclando BJJ, Kenpo. El Estado de Chile lo reconoció oficialmente como Cultor del Patrimonio y sigue siendo un referente activo que dicta seminarios técnicos por todo el país.
(Ajuste del zoom al final de la página)
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Francisco Maldonado fue uno de los impulsores para un proyecto de ley que busca sacar exclusivamente al Jiu-Jitsu Brasileño de la Ley 18.356. Éste se mantiene en primer trámite constitucional en el Senado desde enero del 2023.
Este registro certifica que Manuel Plaza Arenas es el único instructor de Jiu-Jitsu en Concepción inscrito y legalmente validado por la autoridad competente, con un grado superior que con el que cuenta realmente.
A pesar de ser campeona del mundo y tener dos Dan en su cinturón, Florás sigue siendo alumna en su dojo «Cicero Costha Valparaíso».
Según el texto estricto de la Ley 18.356 y su Decreto 42, ningún ciudadano puede entrar a un tatami a aprender sin antes pasar por el control militar.
La normativa exige que cada estudiante tramite un «permiso previo» ante la DGMN, presentando sus antecedentes penales y pagando una tasa anual de $2.930 pesos para ser autorizado a recibir instrucción.
Incluso los menores de 18 años deben contar con una autorización notarial de sus padres visada por la autoridad fiscalizadora, convirtiendo la inscripción en un gimnasio en un trámite burocrático de seguridad nacional.
Para entender por qué la exigencia de registro recae también sobre los alumnos, es clave mirar el origen de la ley. Sandro Bertolotto, encargado nacional de Artes Marciales de la Dirección General de Movilización Nacional (DGMN), explica que el propósito inicial era identificar a grupos que utilizaban técnicas de combate en revueltas callejeras. El Estado buscaba evitar que estas destrezas perdieran su base valórica —como la honorabilidad y la disciplina— y se utilizaran con un fin último ligado a la violencia.
Con los años, esta medida de contención evolucionó hacia una justificación de orden público. Hoy, la institución defiende el empadronamiento de los practicantes como un «servicio a la comunidad» que permite mantener el «orden en la actividad». Para la DGMN, registrar a los alumnos ya no es solo una herencia histórica, sino una herramienta estatal que brinda «seguridad y confianza», garantizando que todo aquel que aprenda o enseñe artes marciales esté acreditado y regulado.
Si bien la postura de la autoridad militar parece una medida lógica desde el punto de vista del control estatal, tiene sus detractores en la práctica diaria al contrastar con la naturaleza de ciertas disciplinas. Uno de estos es Alejandro Oliva, instructor de Tai Chi, Neikun y Esgrima Japonesa con más de dos décadas de trayectoria. El maestro define al Tai Chi como un arte que tiene raíces en la defensa personal, pero que hoy cumple una función terapéutica y orientada hacia la salud. Su objetivo se enfoca en un trabajo integral de movimientos lentos, respiración y concentración mental para calmar la mente y fortalecer el cuerpo. El maestro menciona que esta es una disciplina de muy bajo impacto la cual puede ser practicada por cualquier persona, desde niños hasta ancianos.
Es precisamente por este enfoque pacífico que Oliva evidencia lo absurdo que resulta aplicar esta estricta normativa a sus clases. Para el instructor, obligar a sus estudiantes a empadronarse bajo una lógica de seguridad nacional carece de todo sentido. «Tengo señoras de 70 u 80 años… ella no tiene ningún peligro para la sociedad para que esté en esta ley, porque es una ley de violencia. Alguien que maneja un auto puede ser mucho más peligroso que alguien que hace Tai Chi», cuestiona el maestro.
Extraído de: Luis Duarte Tai Chi & Qi Gong
Listado oficial de artes marciales bajo el control de la DGMN
Jujitsu & Budo: Aiki-Jujitsu, Budo Taijutsu, Gekikan-Jutsu, Geinyer-Jutsu, Jojo-Jutsu, Jitsu, Bu-jitsu.
Armas & Otros: Iaido, Iai-Jutsu, Ho-Jutsu, Ninjutsu, Nihon Ryu.
Jiu-Jitsu: Brazilian Jujitsu (BJJ), Gracie-Jujitsu, Jiu-jitsu-Brasileño.
Otros: Sambo, Hankido, Budo-Hapkido.
Tai Chi: Tai Chi Chuan, Guang, Kong, Kuan, Kung, Quan, Tao, Yang.
Kung Fu & Estilos: Shaolin (Chuan/Shaolinsi), Wing Chung, Hung Gar (Kuen), Jet Kune Do, Pa Kwa Chuan, Choy Li Fat.
Estilos Internos/Otros: Ba-jitsu, Bak Siu Lam Kune, Luh Chuang, Mu-Fa-Chuan, Nei Chia, Wu Shu.
Hapkido: Hapkido, Hwarang Hapkido.
Otros: Choson Mu Sul, Sipalki Do, Universal Tang Soo Do, Taido.
Contacto: Kick Boxing, Full Contact, Contacto Total Portugués, Savate.
Defensa Personal: Krav Maga, Krav Panim El Panim (Kapap).
Sureste Asiático: Bando (Sil/Banshai), Pekiti Tirsia Kali, Sikaran.
El Jiu-Jitsu Brasileño tiene sus raíces directas en el Judo Kodokan de Japón, traído a occidente por el maestro Mitsuyo Maeda. A diferencia del Judo deportivo moderno, Maeda era un experto en la lucha de suelo (Ne-Waza).
El judoka viajó por el mundo probando su estilo contra boxeadores y luchadores, lo que lo obligó a refinar sus técnicas para neutralizar a oponentes más grandes y fuertes mediante la estrategia y la sumisión.
En 1914, Maeda se estableció en Brasil y, en agradecimiento al diplomático Gastão Gracie por su ayuda con la comunidad japonesa, enseñó su arte al hijo mayor de este, Carlos Gracie. Carlos transmitió estas enseñanzas a sus hermanos, pero fue el menor, Hélio Gracie, quien transformó el arte al darse cuenta de que no tenía la fuerza física para ejecutar las proyecciones tradicionales del Judo con la misma eficacia que sus hermanos o Maeda.
Esta necesidad de adaptación dio origen al Jiu-Jitsu Brasileño tal como lo conocemos hoy. Hélio modificó las palancas y los movimientos para que dependieran exclusivamente de la biomecánica y el tiempo, en lugar de la fuerza explosiva, creando una disciplina distinta enfocada casi totalmente en llevar la pelea al suelo y finalizar, separandose del camino deportivo que tomó el Judo olímpico.
El Jiu-Jitsu Brasileño (BJJ) es un arte marcial de contacto total que se especializa en el combate en el suelo. Su objetivo principal es la finalización (o sumisión), que consiste en usar llaves articulares o estrangulaciones para forzar al oponente a rendirse sin recurrir a golpes.
Foto 1: Estrangulación desde cuadrúpedo Foto 2: Estrangulación desde la espalda Foto 3: Guardia Cerrada Fotos: Rafael Marambio y Antonia Contreras
La esencia del Jiu-Jitsu es permitir que el pequeño venza al grande. Diseñado para anular la fuerza bruta, utiliza palancas y estrangulaciones para igualar condiciones. Al llevar la lucha al suelo, la técnica superior y la eficiencia vencen a la ventaja de peso y tamaño.
¿Qué vale en las luchas de Jiu-Jitsu Brasileño?
Derribos que lleven al oponente al suelo usando técnicas de Judo, Lucha Olímpica u otros.
Raspados: Invertir la posición (pasar de estar abajo a estar arriba).
Pasajes de guardia: Cruzar las piernas del oponente para controlarlo de lado.
Posiciones de control: Montada, toma de espalda, rodilla al estómago.
Estrangulaciones: Cortar el flujo de sangre o aire (con las solapas del kimono o con los brazos/piernas).
Llaves Articulares: Hiperextensión de codos (Armbar), hombros (Kimura/Americana) y rodillas/tobillos (dependiendo del cinturón).
Golpes: Nada de puñetazos, codazos, rodillazos o patadas. Esto diferencia al BJJ del MMA.
Slam (azotar): Levantar al oponente cuando te tiene en una llave (como un triángulo) y azotarlo contra el suelo para liberarte.
Manipulación de articulaciones pequeñas: No se pueden torcer los dedos de las manos o pies individualmente.
El Heel Hook (llave de talón) y el Reaping (cruzar la rodilla sobre el muslo del oponente de fuera hacia adentro) están prohibidos en la mayoría de las competencias con Kimono por el alto riesgo de romper ligamentos
Cervicales: Torcer el cuello sin una estrangulación asociada (Neck crank).
Así se ve una lucha profesional de Jiu-Jitsu Brasileño
(Video extraído de FloGrappling)