Manuel Plaza es oriundo de Santiago y hoy, residente de Concepción. Es el actual director y creador de la escuela de Jiu-Jitsu Brasileño “Ranas Jiu-Jitsu». Cuenta con 70 alumnos entre niños y adultos. Tiene 33 años y en el Biobío, es una figura relativamente conocida. Ha tenido apariciones en la televisión, matinales y diarios regionales. Su discurso siempre es el mismo: destacar sus logros como instructor, promocionar su dojo y la creación de sus propios torneos.
Plaza desde pequeño tuvo atracción por el deporte y las artes marciales, lo que lo llevó a estudiar Pedagogía en Educación Física. Él recuerda: «Mi mamá nunca me quiso incluir en alguna arte marcial porque pensaba que yo iba a estar pegándole a mis compañeros» . Recién a los 21 años tuvo su primer acercamiento con el Judo, cuando ya vivía en Concepción.
Con doce años en la disciplina, Plaza consiguió un logro peculiar, ser el único instructor inscrito de Concepción en la DGMN. Mientras otros profesores con más de trece años de trayectoria se esconden para evitar la clausura por no lograr el requisito mínimo de grados, Plaza ya lleva tres años en los registros. ¿El problema? lo consiguió sin siquiera ser cinturón negro, con nueve años de experiencia
El perfil del autodenominado “Maestro Rana” varía dependiendo de a quién se le pregunte. Para Sergio Moreno, ex alumno de Ranas Jiu-Jitsu, es «una muy buena persona, amable, sonriente», aunque con una «mentalidad cerrada». Según menciona, Plaza prohíbe a sus estudiantes entrenar con otros equipos.
Un instructor local, quien solicitó reserva de su identidad, coincide con parte de este relato. Entrenaron juntos en el pasado hasta que los caminos se dividieron. “Él es una persona que más que profetizar la unidad del Jiu-Jitsu, es sectario. Busca que las personas entrenen ahí, vean su mundo y no salgan a ningún lado”. Por ejemplo, a sus ex alumnos les advertía que si iban a probarse a otras academias:
David Melgarejo, profesor de Jiu-Jitsu en el dojo Aukan, destaca su labor pedagógica: «Él para mí ha hecho un trabajo increíble con niños. Lo respeto bastante» haciendo alusión a los cursos Kids que se han implementado en Ranas Jiu-Jitsu.
Las opiniones son variadas. Antonio –nombre ficticio utilizado para resguardo de la identidad- describe todo lo contrario. Antonio lo sabe de cerca porque trabajó como ayudante en las clases de Plaza durante dos años. Para él era “una persona inestable”.
“Es una persona muy emocional. Demasiado emocional. Entonces a veces cuando se enoja puede pasar muy rápido de la felicidad al enojo o viceversa (...) Si tú, por ejemplo, le pasabas la guardia, él se sentía pasado a llevar, se enojaba y después te luchaba con fuerza bruta”
- Antonio
Pasar la guardia: es la técnica donde el luchador que se encuentra de pie, pasa la línea de la cadera del rival, con el fin de llegar a alguna posición de control. Como se muestra en las siguientes imágenes.
La salida de ese entorno para Antonio fue difícil. Al informar su retiro se encontró con un monólogo de 50 minutos. Detalla que hubo manipulación por parte de Plaza. El juego emocional fue el hilo conductor de la conversación: “Nos puso contra el grupo. Habló con el grupo, dijo que lo traicionamos”, asegura.
El punto de quiebre fue físico. Antonio relata que un día Plaza llegó enojado del trabajo. “Él estaba serio, estaba con una tonicidad muscular que a ti te decía que algo anda… puta weón, está enojado”. Durante una lucha, el maestro Rana –que mide aproximadamente 1,75 metros y compite en la categoría superpesado hasta 97,5 kilogramos– se abalanzó con toda su fuerza. “Me finalizó como ocho veces en cinco minutos». En otras palabras, lo liquidó. Antonio sufrió un esguince cervical. Tomás, un compañero que veía la lucha lo tildó como “súper matón y abusivo” por la forma en la que se tiró.
(PARA VISITAR LOS OTROS CAPÍTULOS APRETA LOS BOTONES MÁS ABAJO)
Este registro certifica que Manuel Plaza Arenas es el único instructor de Jiu-Jitsu en Concepción inscrito y legalmente validado por la autoridad competente, con un grado superior que con el que cuenta realmente.
Víctor Vásquez, líder de RF, es un referente histórico del Jiu-Jitsu en Chile. Actualmente ostenta el rango de Cinturón Negro 5º Grado, siendo uno de los graduados más antiguos del país. Se destacó como competidor internacional abriendo camino en Brasil y hoy figura como representante oficial de la marca Koral Fight Co.
Su carrera enfrenta un quiebre mediático ligado a las MMA. Fue entrenador y pareja de la luchadora Gloria Bravo, quien en 2017 lo denunció ante la justicia por violencia intrafamiliar. La difusión pública de videos de las agresiones generó un fuerte rechazo social que marcó su reputación de forma permanente.
Historia de violencia de Víctor Vásquez | Fuente TVN
Francisco Ahumada Venegas es un abogado y figura conocida en San Antonio, donde ejerció como Director Jurídico del municipio. Su trayectoria pública se cruza con su pertenencia a la Masonería.
Su gestión enfrentó serios cuestionamientos. En 2015, Contraloría acreditó que litigaba causas privadas en horario laboral y dilataba sumarios internos. Además, se vio envuelto en polémicas por nepotismo al cuestionarse contratos de su hermano y la falsa presentación de su pareja como abogada.
En lo deportivo, es instructor de Jiu-Jitsu Brasileño. Sin embargo, su grado de 4º Dan es técnicamente cuestionable. Era cinturón negro en 2018, los tiempos reglamentarios no alcanzan para dicho rango hoy, sugiriendo una homologación no estándar.
Samir Dorado es un destacado artista marcial y ex artista circense oriundo de Valparaíso. Es ampliamente respetado por ser el pionero que introdujo el Jiu-Jitsu Brasileño (BJJ) en la V Región y el país. Hoy tiene cinturón negro cuarto Dan.
Su trayectoria comenzó a los 14 años como el payaso «Cototyn», actuando en circos legendarios como «Las Águilas Humanas» y en TV. Buscando Viajó a Brasil para formarse en la academia Gracie Humaitá. Fue de los primeros chilenos en traer ese conocimiento directo de la fuente.
Hoy se dedica a la enseñanza de artes marciales y defensa personal, mezclando BJJ, Kenpo. El Estado de Chile lo reconoció oficialmente como Cultor del Patrimonio y sigue siendo un referente activo que dicta seminarios técnicos por todo el país.
(Ajuste del zoom al final de la página)
(Ajuste del zoom al final de la página)
Francisco Maldonado fue uno de los impulsores para un proyecto de ley que busca sacar exclusivamente al Jiu-Jitsu Brasileño de la Ley 18.356. Éste se mantiene en primer trámite constitucional en el Senado desde enero del 2023.
A pesar de ser campeona del mundo y tener dos Dan en su cinturón, Florás sigue siendo alumna en su dojo «Cicero Costha Valparaíso».
Según el texto estricto de la Ley 18.356 y su Decreto 42, ningún ciudadano puede entrar a un tatami a aprender sin antes pasar por el control militar.
La normativa exige que cada estudiante tramite un «permiso previo» ante la DGMN, presentando sus antecedentes penales y pagando una tasa anual de $2.930 pesos para ser autorizado a recibir instrucción.
Incluso los menores de 18 años deben contar con una autorización notarial de sus padres visada por la autoridad fiscalizadora, convirtiendo la inscripción en un gimnasio en un trámite burocrático de seguridad nacional.
Para entender por qué la exigencia de registro recae también sobre los alumnos, es clave mirar el origen de la ley. Sandro Bertolotto, encargado nacional de Artes Marciales de la Dirección General de Movilización Nacional (DGMN), explica que el propósito inicial era identificar a grupos que utilizaban técnicas de combate en revueltas callejeras. El Estado buscaba evitar que estas destrezas perdieran su base valórica —como la honorabilidad y la disciplina— y se utilizaran con un fin último ligado a la violencia.
Con los años, esta medida de contención evolucionó hacia una justificación de orden público. Hoy, la institución defiende el empadronamiento de los practicantes como un «servicio a la comunidad» que permite mantener el «orden en la actividad». Para la DGMN, registrar a los alumnos ya no es solo una herencia histórica, sino una herramienta estatal que brinda «seguridad y confianza», garantizando que todo aquel que aprenda o enseñe artes marciales esté acreditado y regulado.
Si bien la postura de la autoridad militar parece una medida lógica desde el punto de vista del control estatal, tiene sus detractores en la práctica diaria al contrastar con la naturaleza de ciertas disciplinas. Uno de estos es Alejandro Oliva, instructor de Tai Chi, Neikun y Esgrima Japonesa con más de dos décadas de trayectoria. El maestro define al Tai Chi como un arte que tiene raíces en la defensa personal, pero que hoy cumple una función terapéutica y orientada hacia la salud. Su objetivo se enfoca en un trabajo integral de movimientos lentos, respiración y concentración mental para calmar la mente y fortalecer el cuerpo. El maestro menciona que esta es una disciplina de muy bajo impacto la cual puede ser practicada por cualquier persona, desde niños hasta ancianos.
Es precisamente por este enfoque pacífico que Oliva evidencia lo absurdo que resulta aplicar esta estricta normativa a sus clases. Para el instructor, obligar a sus estudiantes a empadronarse bajo una lógica de seguridad nacional carece de todo sentido. «Tengo señoras de 70 u 80 años… ella no tiene ningún peligro para la sociedad para que esté en esta ley, porque es una ley de violencia. Alguien que maneja un auto puede ser mucho más peligroso que alguien que hace Tai Chi», cuestiona el maestro.
Extraído de: Luis Duarte Tai Chi & Qi Gong
Listado oficial de artes marciales bajo el control de la DGMN
Jujitsu & Budo: Aiki-Jujitsu, Budo Taijutsu, Gekikan-Jutsu, Geinyer-Jutsu, Jojo-Jutsu, Jitsu, Bu-jitsu.
Armas & Otros: Iaido, Iai-Jutsu, Ho-Jutsu, Ninjutsu, Nihon Ryu.
Jiu-Jitsu: Brazilian Jujitsu (BJJ), Gracie-Jujitsu, Jiu-jitsu-Brasileño.
Otros: Sambo, Hankido, Budo-Hapkido.
Tai Chi: Tai Chi Chuan, Guang, Kong, Kuan, Kung, Quan, Tao, Yang.
Kung Fu & Estilos: Shaolin (Chuan/Shaolinsi), Wing Chung, Hung Gar (Kuen), Jet Kune Do, Pa Kwa Chuan, Choy Li Fat.
Estilos Internos/Otros: Ba-jitsu, Bak Siu Lam Kune, Luh Chuang, Mu-Fa-Chuan, Nei Chia, Wu Shu.
Hapkido: Hapkido, Hwarang Hapkido.
Otros: Choson Mu Sul, Sipalki Do, Universal Tang Soo Do, Taido.
Contacto: Kick Boxing, Full Contact, Contacto Total Portugués, Savate.
Defensa Personal: Krav Maga, Krav Panim El Panim (Kapap).
Sureste Asiático: Bando (Sil/Banshai), Pekiti Tirsia Kali, Sikaran.
El Jiu-Jitsu Brasileño tiene sus raíces directas en el Judo Kodokan de Japón, traído a occidente por el maestro Mitsuyo Maeda. A diferencia del Judo deportivo moderno, Maeda era un experto en la lucha de suelo (Ne-Waza).
El judoka viajó por el mundo probando su estilo contra boxeadores y luchadores, lo que lo obligó a refinar sus técnicas para neutralizar a oponentes más grandes y fuertes mediante la estrategia y la sumisión.
En 1914, Maeda se estableció en Brasil y, en agradecimiento al diplomático Gastão Gracie por su ayuda con la comunidad japonesa, enseñó su arte al hijo mayor de este, Carlos Gracie. Carlos transmitió estas enseñanzas a sus hermanos, pero fue el menor, Hélio Gracie, quien transformó el arte al darse cuenta de que no tenía la fuerza física para ejecutar las proyecciones tradicionales del Judo con la misma eficacia que sus hermanos o Maeda.
Esta necesidad de adaptación dio origen al Jiu-Jitsu Brasileño tal como lo conocemos hoy. Hélio modificó las palancas y los movimientos para que dependieran exclusivamente de la biomecánica y el tiempo, en lugar de la fuerza explosiva, creando una disciplina distinta enfocada casi totalmente en llevar la pelea al suelo y finalizar, separandose del camino deportivo que tomó el Judo olímpico.
El Jiu-Jitsu Brasileño (BJJ) es un arte marcial de contacto total que se especializa en el combate en el suelo. Su objetivo principal es la finalización (o sumisión), que consiste en usar llaves articulares o estrangulaciones para forzar al oponente a rendirse sin recurrir a golpes.
Foto 1: Estrangulación desde cuadrúpedo Foto 2: Estrangulación desde la espalda Foto 3: Guardia Cerrada Fotos: Rafael Marambio y Antonia Contreras
La esencia del Jiu-Jitsu es permitir que el pequeño venza al grande. Diseñado para anular la fuerza bruta, utiliza palancas y estrangulaciones para igualar condiciones. Al llevar la lucha al suelo, la técnica superior y la eficiencia vencen a la ventaja de peso y tamaño.
¿Qué vale en las luchas de Jiu-Jitsu Brasileño?
Derribos que lleven al oponente al suelo usando técnicas de Judo, Lucha Olímpica u otros.
Raspados: Invertir la posición (pasar de estar abajo a estar arriba).
Pasajes de guardia: Cruzar las piernas del oponente para controlarlo de lado.
Posiciones de control: Montada, toma de espalda, rodilla al estómago.
Estrangulaciones: Cortar el flujo de sangre o aire (con las solapas del kimono o con los brazos/piernas).
Llaves Articulares: Hiperextensión de codos (Armbar), hombros (Kimura/Americana) y rodillas/tobillos (dependiendo del cinturón).
Golpes: Nada de puñetazos, codazos, rodillazos o patadas. Esto diferencia al BJJ del MMA.
Slam (azotar): Levantar al oponente cuando te tiene en una llave (como un triángulo) y azotarlo contra el suelo para liberarte.
Manipulación de articulaciones pequeñas: No se pueden torcer los dedos de las manos o pies individualmente.
El Heel Hook (llave de talón) y el Reaping (cruzar la rodilla sobre el muslo del oponente de fuera hacia adentro) están prohibidos en la mayoría de las competencias con Kimono por el alto riesgo de romper ligamentos
Cervicales: Torcer el cuello sin una estrangulación asociada (Neck crank).
Así se ve una lucha profesional de Jiu-Jitsu Brasileño
(Video extraído de FloGrappling)